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Mallas metálicas y plásticas

Las mallas metálicas y las mallas plásticas hexagonales o cuadradas, son la mejor solución para el cierre de jardines y granjas, protección de balcones y terrazas, etc. ¡Encuentra la malla que más se adapta a tus necesidades en FESMÉS!

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¿Por qué comprar mallas metálicas o plásticas para el jardín?

Las mallas metálicas y plásticas se han convertido en una solución práctica para quienes buscan ordenar, proteger o mejorar sus espacios exteriores sin complicaciones. Funcionan igual de bien en balcones, terrazas y jardines, y se adaptan a distintas necesidades.

En primer lugar, son una opción eficaz para proteger zonas expuestas, como balcones o áreas donde se necesita una barrera adicional de seguridad. También resultan útiles para resguardar espacios y ganar intimidad, algo especialmente valorado en viviendas con vecinos cercanos o en entornos urbanos.

Otro uso habitual es la separación de ambientes dentro del propio jardín: delimitar el área de descanso, el huerto o la zona de mascotas ayuda a mantener el orden y a optimizar el espacio disponible. Además, permiten definir límites de forma clara, sin recurrir a soluciones más costosas o permanentes.

Más allá de lo funcional, las mallas también pueden cumplir una función decorativa, especialmente en su versión plástica, que ofrece distintos acabados y colores. En determinados modelos, incluso contribuyen a generar sombra parcial, reduciendo la exposición directa al sol y mejorando el confort en verano.

En cuanto al mantenimiento, no requieren cuidados especiales. Basta con lavarlas con agua a temperatura ambiente para eliminar polvo o suciedad acumulada.

Ventajas de las mallas metálicas y plásticas

  • Prácticamente sin mantenimiento: no necesitan tratamientos constantes ni cuidados específicos.
  • Alta resistencia a la intemperie: soportan lluvia, humedad y cambios de temperatura sin deteriorarse con facilidad.
  • Protección frente a la radiación solar: están diseñadas para resistir la exposición prolongada al sol.
  • Instalación sencilla: pueden colocarse sin necesidad de obras ni herramientas complejas.
  • Versatilidad de uso: se adaptan a distintos espacios y finalidades, desde cerramientos hasta elementos decorativos.

En definitiva, son una alternativa funcional, económica y duradera para mejorar cualquier espacio exterior sin realizar grandes inversiones ni intervenciones estructurales.

Malla metálica vs. malla plástica: ¿cuándo y dónde utilizar cada una?

Elegir entre malla metálica y malla plástica depende principalmente de las necesidades de tu proyecto. La malla metálica destaca por su durabilidad y acabado elegante, mientras que la malla plástica ofrece flexibilidad, resistencia a las condiciones climáticas y, a menudo, una opción más económica. Conocer sus características te ayudará a tomar la decisión correcta y asegurar el éxito de tu instalación.

Ambos tipos de malla tienen aplicaciones específicas en jardinería, ganadería, agricultura y construcción. A continuación, desglosamos sus propiedades y usos ideales para que puedas compararlas fácilmente. 

Malla metálica

Malla plástica
Durabilidad Muy alta: soporta altas temperaturas, presión y fuerzas externas. Ideal para proyectos de larga duración. Alta: resiste corrosión y rayos UV. Ligera y práctica para entornos donde el peso o la oxidación pueden ser un problema.
Flexibilidad / Maleabilidad Varía según tipo y calibre: - Tejido fino: flexible, para aplicaciones ligeras. - Acero galvanizado: resistente y maleable, popular en jardinería, agricutura y ganadería. Muy flexible y fácil de cortar o moldear. Perfecta para manualidades, decoración y jardinería
Resistencia a condiciones climáticas Excelente, especialmente galvanizada: resiste oxidación, humedad y exposición exterior No se oxida y soporta la mayoría de productos químicos, ideal para ambientes húmedos o con exposición química.
Diseño y apariencia Excelente, especialmente galvanizada: resiste oxidación, humedad y exposición exterior. Disponible en varios colores y estilos. Combina funcionalidad con estética para aplicaciones decorativas o visualmente visibles
Coste económico Mayor inversión inicial, pero rentable a largo plazo gracias a su durabilidad Más económica, ideal para proyectos temporales, de un solo uso o de gran escala con presupuesto limitado
Usos recomendados Proyectos que requieren resistencia, durabilidad y apariencia elegante Proyectos flexibles, temporales, decorativos o con limitación presupuestaria
  • Elige malla metálica cuando necesites resistencia, durabilidad y un acabado elegante que soporte el paso del tiempo.
  • Opta por malla plástica si buscas flexibilidad, facilidad de instalación, resistencia a la humedad o una opción económica para proyectos temporales o decorativos.

¿Qué color de malla escoger?

La elección del color de la malla influye en la temperatura, la iluminación y el efecto visual del espacio. A continuación, se detallan las características de los colores más comunes:

  • Mallas negras: Este color absorbe más calor, por lo que no se recomienda en zonas con altas temperaturas. Reduce la luz en la zona que se quiera cubrir y ayuda a evitar reflejos luminosos.
  • Mallas verdes: Generalmente en tonos verde oscuro, funcionan de manera similar a las negras pero con un efecto más suave. Son ideales para cubrir áreas con plantas, ya que favorecen la fotosíntesis y realzan el color del follaje, además de reducir los reflejos de luz.
  • Mallas grises y beige: Al ser tonos claros, reflejan más la luz que los colores oscuros. Son útiles cuando se busca mantener luminosidad en la zona cubierta.
  • Mallas blancas: Son las que más reflejan la luz y aportan mayor claridad al espacio, ideales para mantener ambientes luminosos y frescos.